Preparados, listos, ¡largamos! En la escuela o en la casa usábamos la lapicera 303 (que te manchaba los dedos), la birome gorda con 10 colores, la cartuchera pianito, el papel araña (en todos sus colores), las lapiceras Sheaffer y Parker (que siempre perdíamos), el Voligoma ("bopolipigopomapa una sola pasadita"), el borratinta Pelikan, las hojas canson, los germinadores, el simulcop, el manual Kapeluz (¡qué Wikipedia!), el borratinta y el secante, el papel de calcar.
En el recreo, o de visita en lo de los amigos, a patinar sobre cuatro ruedas naranjas, jugar al "chupe" o la "tapadita" con las figuritas o subirse a un carritos con rulemanes.
¿Alguien se acuerda de la pista de patinaje sobre hielo de la Junín?
Llegamos a la facha. Cortes taza o militar. El jopo, la permanente o la toca. Anteojitos espejados, un poquito de brillantina y lo que hubiera a mano. Y al salir, cuidarse de no mostrar los aparatos en los dientes.
Los relojes con calculadora o con jueguitos hacían furor. Los walkie talkie, también. Y había que ir a la casa de un amigo, de un primo o un conocido para ver la tele en colores en un Grundig (caro... pero el mejor), "enviciarse" en la Drean Commodore 64 (con su programación en basic, y con programas grabados en cinta) y ver todo en un televisor (nada de monitor) Sanyo de 14" blanco y negro, furioso color rojo, o en su defecto un Talent. ¿Escuchar a Charly, al "Flaco" Spinetta? En un centro musical, o en los grabadores, monoaurales primero, más tarde estéreo (sin soda). Y si había una bandeja, sonaban long play enganchados. A veces aparecía una Atari, varios tenían walk man, y a los cursos de idioma había que escucharlos en cassette.
¿Leer? Revistas de aventura (a mil), la Goles o El Gráfico para ver las fotos de los ídolos deportivos (a veces en colores), la Anteojito y la Billiken para recortar y recortar.
En el baldío de la esquina, la camiseta de Boca empezó a decir Vinos Maravilla; la de River, Fate; la de San Lorenzo, caramelos Mu Mu, y la de Independiente, Mita.
¿Quién no echó mano para matar el tiempo al "miky moco", a los chasqui boom, al bombero loco, al tiki taka, al yo-yo bronko?
La propaganda de la Sarán cambiándose un jean en el ascensor. "V Invasión Extraterrestre" asustando a todos, "Brigada A" y los "Dukes de Hazzard" haciendo soñar con la aventura. ¿Las siestas? Eran para "Trampa para un soñador".
En los pies de verano, ojotas banana. Para la lluvia, la botas Topper amarillas. Zapatillas, para todos y todas: las Pampero, las Flecha y las Pony. Zapatos con plataforma charolados negros y con cordones rojos o azules. Y lo más de lo más en los "asaltos": botas tejanas.
A vestirse. Los pulóveres de punto inglés, los pantalones desflecados y los bordados, los pantalones nevados, ¡las leñadoras de invierno!, los sacos "onda" Sergio Denis, los soquetes con pompón, los corbatines, los chalequitos de pana, las medias rayadas hasta arriba de las rodillas ¡y también las toallitas!, los vaqueros con botones (¡que a las chicas les llegaba hasta el pecho!), los pulóveres manga murciélago. Y más: los tiradores en los jeans, los cintos elásticos de colores...
Se hace largo. Recuerdos algo setentosos, pero más de adolescencia ochentosa. Basta, sigan ustedes, me voy. ¿Me tomo el Etap o espero que el papá de mi amigo me busque en su Ford Taunus?